Procesos · 12 de septiembre de 2026 · 4 min de lectura
Lavado, honey y natural: cómo el proceso cambia tu taza
Después de la cosecha, lo que se hace con la cereza cambia por completo el sabor. Así se diferencian los tres procesos más comunes.
Lavado: limpio y claro
La cereza se despulpa, el grano se fermenta para retirar el mucílago y luego se lava y seca. El resultado es una taza limpia, con acidez definida y notas claras: cítricos, flores, panela. Es el proceso más común en Colombia y el mejor para apreciar el origen tal cual es.
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Honey: dulce y sedoso
Se retira la pulpa pero se conserva parte del mucílago (la “miel”) al secar el grano. Cuanto más mucílago queda, más dulzor y cuerpo. La taza suele ser redonda, dulce y con textura sedosa: caramelo, fruta madura, miel.
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Natural: intenso y frutal
La cereza se seca entera, con pulpa y mucílago, durante varias semanas. El grano absorbe azúcares y aromas de la fruta y da tazas muy frutales, con cuerpo y notas de vino: fresa, ciruela, frutos del bosque.
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Fermentaciones controladas
Algunos productores exploran fermentaciones controladas, con o sin oxígeno, y tiempos y temperaturas medidos. Buscan perfiles muy aromáticos y complejos. Requieren mucha técnica: cuando se hacen bien, resultan fascinantes; cuando no, se nota.
¿Cuál te gusta más?
Si buscas limpieza y claridad, ve por lavado. Si prefieres dulzura y cuerpo, honey. Y si quieres fruta intensa, natural. Puedes filtrar nuestra tienda por proceso, varietal, región y puntaje SCA.